viernes, 27 de septiembre de 2013

Pequeña e incompleta historia del cómic a través de la rotulación

Bueno, como saben, me dedico, entre otras cosas, a rotular tebeos y para eso uso todas las herramientas que tengo en mi poder gracias a los ordenadores, aunque si la ocasión lo requiere también rotulo manualmente. Hace poco hice un artículo para la web Don Serifa sobre las posibilidades, normalmente inexploradas, de las tipografías con programación OpenType implementada. Ese artículo tenía originalmente bastante contexto histórico, tanto que al final la base del artículo, la programación OpenType, perdía el protagonismo que tenía que tener, por lo que apliqué las tijeras y adiós muy buenas a todo ese texto. Pero creo que es una pena perder todo ese contexto histórico y he decidido aprovecharlo para esta entrada del blog. 

Eso sí, antes tengo que avisar que información específica sobre rotulación hay muy poca y hay que entresacarla con dificultad. Cualquier imprecisión o error que pueda cometer agradeceré que se me corrija en los comentarios.

Empecemos pues.


Página con los "primeros bocadillos" del cómic
Desde el nacimiento del cómic como medio industrial a mediados del siglo xix la letra escrita ha resultado parte importante de este arte, Rodolphe Töppffer ya incluía textos en sus cómics, pero separados del dibujo, texto y dibujo eran como agua y aceite. Todavía habría que esperar hasta febrero de 1896 para encontrar el, según los estadounidenses, primer bocadillo del cómic en una plancha de Yellow Kid. Desde entonces han sido pocos los tebeos que han prescindido de este “invento desesperado” que parece conseguir lo imposible: que un arte visual muestre los sonidos. En este supuesto primer bocadillo ya encontramos la norma de que el texto se rotule en una constante caja alta. La razón de esta preferencia por las mayúsculas se debería a que esto permite una mayor rapidez al escribir sin perjudicar la legibilidad del texto al tiempo que facilita una menor interlinea sin que las ascendentes y descendentes choquen, lo que también ayuda a poder meter gran cantidad de texto en poco espacio. 

Ejemplo de la descuidada rotulación
 de Windsor McCay
De los cómics de estos primeros tiempos, publicados mayoritariamente en los periódicos, sorprende el contraste entre un gran virtuosismo en el dibujo y la narrativa de algunos autores con la rotulación extremadamente pobre y descuidada de la que hacían gala. Un ejemplo muy claro de esto lo podemos ver en Windsor McCay y su Little Nemo in Slumberland. George Herriman en Krazy Kat tampoco parece cuidar especialmente la rotulación pero en este caso es ilusorio porque acompaña perfectamente al estilo de dibujo.. 

En Estados Unidos la creciente popularización de las funny pages de los periódicos y la aparición del formato comics-book aumenta la demanda de material y empiezan a formarse los primeros estudios. Estos, para aumentar la producción, se convirtieron en una cadena de montaje donde tenías a un abocetador/dibujante, a un entintandor, un colorista y a un rotulista; este último encargado de introducir los títulos, logotipos, onomatopeyas, bocadillos y texto en el dibujo. Esta manera de trabajar acabó dando forma al comic mainstream americano donde cada faceta del proceso creativo está compartimentada y a su vez creó una manera de rotular estándar donde pocas veces se salía el rotulista de unos cánones preestablecidos en lo que lo más importante era la consistencia de las letras y su uniformicidad.

Mientras en el mercado franco-belga las revistas infantiles marcan otro camino para el medio. En este caso los dibujantes se suelen ocupar de todo el proceso aunque a veces se organizan en estudios donde colaboran pero sin esa mentalidad de trabajo en cadena americana. En algunos casos, si el autor es muy exitoso, acaba formando un estudio de gente que trabaja para él o contratando colaboradores. Por ejemplo, Uderzo era daltónico y no coloreaba sus planchas y Hergé creó su estudio cuando estaba dibujando las aventuras de Tintín en la Luna para ayudarle en el dibujo de los fondos y el color. Esto provoca que aunque haya muchas manos para producir cada historia sí que hay un autor consciente de todo el proceso cuidando de que todo siga una dirección clara, lo que también afecta a la rotulación. Aunque hay una serie de lineas comunes por las que se puede identificar una caligrafía “europea”, cada autor acaba teniendo una rotulación propia que hace muy fácil identificar algo de Franqlin o Peyo solo por los textos, sin necesidad de ver los dibujos.   

El sistema de rotulación Leroy con el se rotulaban los cómics de la EC
Volviendo a los Estados Unidos, en los años 40 y 50 la editorial EC, entre otras, cogió la costumbre de rotular los cómics con el sistema de rotulación Leroy, el mismo con el que se incluían los textos en los planos de arquitectos e ingenieros, y que consistía en una plantillas metálicas con las letras y un “ingenio mecánico” que las escribía. Esto garantizaba una consistencia en la rotulación a la vez que aumentaba la velocidad del rotulista. Desgraciadamente el resultado mostraba casi siempre un divorcio entre el dibujo y el texto.

La aparición de la censura por la histeria anti-cómic de los 50 hace que la EC busque nuevos campos alejados de los géneros de terror y criminal y empieza a publicar el MAD, al principio en formato comic-book pero después de 6 números lo empieza a publicar como revista para escapar del comics-code, la oficina de censura. Esto puede parecer trivial pero esta revista abrió el camino para la siguiente gran revolución: los cómics underground. Estos se vendían principalmente en las tiendas relacionadas con la contracultura y el movimiento hippie. En este tipo de cómic era fundamental la expresión personal por lo que al final hubo tantos tipos de rotulación como autores. Tenemos casos como el de Robert Crumb que sobresale en todo lo que hace, tanto dibujo como rotulación, y otros casos en los que, a pesar de haber conseguido cierto renombre, nunca pasan de un nivel amateur, como Spain Rodríguez. Esta manera de hacer cómic tiene una gran influencia en Europa, en España la revista «El Víbora» es una clara heredera, y empezamos a encontrarnos autores con grandes personalidades propias tanto dentro de lo comercial como en los márgenes de lo alternativo, cosa que evidentemente se ve reflejada en las rotulaciones. También debemos al underground el que Will Eisner dejara su retiro y volviera a publicar cómics, y de paso populariza el término novela gráfica y mostrara las grandes capacidades expresivas de la rotulación en Contrato con Dios.

Sandman y Delirio con
sus característicos bocadillos
Sin embargo a los tebeos de superhéroes, género mayoritario del mainstream americano, no les afecta esta corriente y siguen con su estilo relativamente uniforme. Pero llegan los 90 y con ellos dos elementos que harán cambiar la manera de rotular. El primero, la publicación de Sandman de Neil Gaiman. Esta serie de cómics para Vertigo, un subsello de la DC, sufrió un constante baile de dibujantes pero contó siempre con el mismo rotulista, Todd Klein. Gaiman pidió a Klein que cada uno de los Eternos, personajes cuasidivinos, hablaran con un estilo distintivo tanto en la forma del bocadillo como en la tipografía elegida. No es algo que no se hubiera hecho antes, pero posiblemente es la vez en la que más y mejor se utilizó este recurso. Esto marcó que en los tebeos actuales de la Marvel nos encontremos con que si habla, por ejemplo, Iron Man su bocadillo tenga una forma y una tipografía que recuerde algo cibernético y que si habla Thor lo haga con una tipografía pseudo-uncial para remarcar su origen divino. 

La otra gran revolución fue la incorporación de los ordenadores al proceso de producción. Al principio su uso se vio con bastantes reticencias pero la irrupción de Image Comics y el que contrataran a base de talonario a los mejores profesionales hizo que tanto Marvel y DC se encontraran en una necesidad imperiosa de contratar gente nueva para poder sacar sus títulos. En este momento irrumpen Richard Sarking y John Roshell con su estudio de rotulación y fundición tipográfica Comicraft. Gracias a la capacidad de producción que le dio el uso de sus propias tipografías digitales se hicieron un hueco en la industria que se vio refrendado con el premio Eisner a mejor rotulación por su trabajo en la serie AstroCity, una especie de tebeo de autor de superhéroes de Kurt Busiek y Brent Anderson. Desde entonces la norma en el mercado norteamericano mainstream ha sido la de ir rotulando cada vez más con el ordenador en detrimento de la rotulación manual.

Dentro de lo que ahora se llama comics alternativos, una etiqueta que mezclaría a los herederos del underground y a aquellos que quieren hacer tebeos que no sean necesariamente de superhéroes, encontramos tantas acercamientos a la rotulación como autores. Aquellos que buscan una voz más propia y expresiva acaban rotulando a mano sus obras mientras que aquellos cuya influencia está más cercana al mainstream o el manga acaban usando tipografías digitales, normalmente de la propia Comicraft o de algún otro rotulista que haya puesto sus letras en Internet.

En Europa cada vez se usan más tipografías digitales pero suelen ser estar basadas en la propia escritura del autor o con una selección muy consciente para que acompañe adecuadamente al grafismo. Pero también nos encontramos muchos autores que no renuncian a rotular a mano sus propias páginas, incluso usando la caligrafía descuidada del día a día, aunque a veces sea ilegible, como ha hecho Sfar en alguno de sus comics. En el mercado franco-belga todavía nos encontramos con editoriales como Dupois que tienen en plantilla a rotulistas manuales que tienen un estilo tremendamente legible pero que evitan esa regularidad y “perfección” propia del mercado americano.

Otro cambio que ha ido ocurriendo desde los años 1990 es que cada vez en más obras nos encontramos con una rotulación en caja baja en detrimento de la caja alta. De un capricho ocasional, de una elección de unos escasos autores, con Hergé a la cabeza, ahora nos encontramos las minúsculas cada vez con mayor frecuencia, incluso en tebeos de la Marvel.

Un minúsculo repaso por España


En España seguimos un camino intermedio entre los Estados Unidos y el mercado francobelga. A pesar de que durante mucho tiempo en España había una gran producción propia muchos dibujantes españoles han trabajado principalmente para el extranjero con lo que las páginas ya las rotulaban en el país de destino del encargo. Muchas de las historias de la Warren, editorial que publicaba el Creepy, están dibujadas desde Barcelona, como cualquiera puede descubrir leyendo Los profesionales de Carlos Giménez. Y en la actualidad hay un gran número de dibujantes españoles trabajando directamente para el mercado francés o dibujando superhéroes para los americanos. En la editorial Bruguera en determinado momento se decidió que para ahorrar tiempo o trabajo a los dibujantes se rotularía mecánicamente y nos encontramos como grandes dibujantes como RAF, Vázquez o Ibáñez han tenido durante décadas unas rotulaciones completamente desastrosas. 

Pero lo normal, al no permitir el mercado español un sistema como el americano o de estudios como el francés, es que cada dibujante se haga su propia rotulación, tanto en proyectos personales como comerciales. Como digo esto no es siempre así, recientemente rotulé con el sistema americano, incluyendo los bocadillos y bloques de texto además del texto, RCD Mallorca, 16 años de primera, y, aunque no lo puedo asegurar, creo que la mayoría de tebeos de encargo de deportistas estilo Benditos Malvados o Héroes de la Masía se hacen de la misma manera.

También en España la rotulación digital se ha impuesto y lo normal es que los autores elijan una tipografía para rotular su cómic, muchas veces poco apropiada para el estilo de dibujo. Aún así tenemos dibujantes que se rotulan magistralmente como Max o Manel Fontdevila, 

Y hasta aquí la pequeña historia, es, como ya dije, tremendamente incompleta. Es un tema del que desgraciadamente casi nunca se trata en los comentarios y las críticas de los cómics a excepción de cuando es desastrosa. Desde luego que comparada con el dibujo puede parecer que pierde lustre pero es que la rotulación es DIBUJO, es parte de la narrativa y desgraciadamente es la gran olvidada. Lo malo es que a veces los primeros en olvidarse de su importancia son los propios profesionales: muchos dibujantes creen que con una tipografía de las gratuitas es bastante porque ellos no son capaces de escribir tan bien, además de que su formación normalmente carece de bases de caligrafía o composición de textos; muchos editores, ya sea por falta de presupuesto o falta de interés, no se preocupan de que sus ediciones de material extranjero tengan la apariencia adecuada; y muchos diseñadores no se consideran rotulistas, más bien maquetistas y no son conscientes de lo importante de su labor como “falsificadores de la obra original”.  

lunes, 18 de febrero de 2013

¿Merecen la pena las fuentes de generación automática?

Hace muy poco, ayer desde mis coordenadas temporales que a saber cuando estarás leyendo esto, un editor de cómics colgó en su muro de Facebook un enlace a un blog donde te decían como hacerte una tipografía con tu letra. Este enlace me ha llevado a plantearme la pregunta que sirve como título a esta entrada: ¿merecen la pena las fuentes de generación automática? Desde mi punto de vista y dado que yo diseño tipografías la respuesta inmediata tendría que ser no, un no rotundo, y ya está. Pero esto no sería del todo justo y a mí me gusta que me expliquen las cosas y nunca acepto un "porque sí", necesito razones por lo que me dije «vamos a echar un vistazo a este enlace a ver que pasa».

Ya en el blog nos explicaban brevemente el procedimiento y te mandaban a la página donde te hacían la letra. En esta página te daban para descargar una plantilla que rellenar. Aquí llega el primer problema, y bien gordo, no tiene suficientes casillas. Le falta la «ñ» aunque sí que tiene la «Ñ», aunque tiene el «¿» para poder abrir una interrogación le falta el «¡» para las admiraciones. Sin tener en cuenta esos problemas la plantilla sería completa para un inglés pero faltan una gran cantidad de diacríticos que aunque no son necesarios en Español si que son útiles para una gran cantidad de idiomas distintos.
Me digo, ¿la relleno a mano a o uso una tipografía ya hecha para así poder comparar mejor? Dicho y hecho, cojo una tipografía pseudo caligráfica gratuita para la prueba: Billybong. Con esta tipografía me dispongo a rellenar el formulario con lo que me encuentro el siguiente problema: Te deja poco espacio para las ascendentes y descendentes.
La plantilla rellenada
Con la plantilla ya hecha la subí a la página y en menos de un minuto ya se estaba descargando una fuente nueva a mi ordenador. Realmente rápido, hay que reconocerlo. Con la fuente ya hecha me la abrí en mi programa de diseño de tipos para poder revisarla adecuadamente y poder compararla con la fuente original.

Aquí podemos ver los caracteres de la letra autogenerada

Aquí podemos ver la letra original y la gran cantidad de glifos adicionales que tiene
Lo primero que podemos ver es la gran cantidad de glifos adicionales de la fuente original, y eso que era gratuita, con varios caracteres alternativos que aunque no tiene hecha la programación opentype se podrían sacar de la ventana de «glyphos» o de la de «mapa de caracteres», según como se llame en el programa que uses. A simple vista parece que el dibujo de la fuente autogenerada está bien, vamos a verlo más en profundidad.

La «A» de la fuente automática

La «A» original

¿Que podemos ver? El dibujo de la automática es muy tosco con respecto al original. Ha creado algo de ruido innecesario, ese trazo de la descendente con joroba, y no ha sabido interpretar correctamente el trazo horizontal. Además está muy elevado con respecto a la linea base, aunque eso puede ser culpa mía por mi manera de rellenar la plantilla. También podemos ver que solo hace un espaciado con respecto al primer y último punto de color de la letra. En este caso la original tiene el rabito de la A fuera de el «cuadrado» de la letra, precisamente para evitar que los espacios blancos entre caracteres sean demasiado grandes. Pero bueno, esto se puede solucionar programando el kerning por lo que reviso la programación opentype y no tiene nada hecho, es decir la letra automática carece completamente de kerning con lo que los huecos entre letras, y más con la letra que elegí para el experimento, serán terroríficos.

¿Dónde se fue la descendente?
Reviso el mapa de caracteres para analizar otra letra y encuentro la «y» y me fijo que se le ha cortado completamente el rabito descendente. Me fijo en la plantilla y por lo visto esa parte de la letra la dejé fuera del cuadrado de referencia y por eso tiene que haberse ido fuera del todo. Otro elemento que me fijo es que la altura de «x» no está fijada según las letras que le pasado, por lo que los espacios entre lineas también van a ser terribles.

Eso si que es una altura de «x» bien fijada

Aunque no he tenido mucho cuidado al alinear las letras se puede ver que cualquier problema que tengas al  dibujar en la plantilla se va a magnificar en el resultado final. También se puede ver que falta la «ñ» y que se cortan los ascendentes y los descentes.

Bien, ¿entonces cual es mi veredicto acerca de esta herramienta para hacer tipos caligráficas?
Pues suspenso y muy cerca del muy deficiente. Para algunas ocasiones te puede sacar de un apuro pero aún así después la tendrías que tocar en un programa de diseño de tipografías para arreglar muchos de los problemas que tendrían esas tipos. Este programa solo sirve para hacer una tipo rápida y tienes que tener mucho cuidado al rellenar la plantilla para que te vaya a quedar medio decente dado que ni tiene en cuenta el kerning ni la alturas de «x»,  ni las ascendentes o descendentes de lo que escribas por lo que tendrás que usar un millón de trucos luego en el programa que uses habitualmente para que no canten los fallos de la letra.

Ahora otra pregunta, ¿se podría usar esto para hacer una tipo para re-rotular un tebeo desde la rotulación original? Poder lo que se dice poder sí, pero el trabajo de seleccionar cada letra, colocarlo sobre la plantilla no compensaría vista la chuapuza de fuente que te devolvería y el trabajo de afinación que habría que hacer tanto de dibujo como de programación.

¿Y para un dibujante que quiera usar su propia letra? También lo podría usar pero de nuevo habría que tocar la fuente para que le fuera realmente útil. Y si este dibujante tiene una manera especial de escribir o de rotular las limitaciones de la plantilla y de la fuente que se entrega son tan altas que realmente no le serviría de nada.

Básicamente estamos al equivalente de un traje de mercadillo barato, barato. Es algo que te puede sacar de un apuro pero poco más. Es que hasta la primera tipo que hice, y mira que era mala, es mejor que lo que te entregan.

martes, 5 de febrero de 2013

A comer y a beber

Hace ya algún tiempo que está a la venta A comer y a beber de Guillaume Long y publicado por Sins Entido. Se trata de la recopilación de historietas gastronómicas publicadas originalmente en un blog blog que aloja el periódico LeMonde. 

Este es un trabajo del  que me siento especialmente contento y aquí posteo algunos gifs donde se comparan la edición original francesa y las páginas después de haber pasado por mis manos.
—Si pincháis sobre las imágenes se verán más grandes—


P.D.: En esta entrada del blog Guillaume cuenta su experiencia en Madrid el día de la presentación y nos dibujó a todos los que participamos de una manera u otra en la edición del tebeo.



miércoles, 6 de junio de 2012

La familia Plómez

No es ningún secreto que eso de las letritas, la tipografía, me gusta y que forma parte de mi trabajo diario. Pues bien, no tenía bastante y hace ya un tiempo que me embarqué con otros seres de mal vivir y preferencias por el plomo y el saturnismo en montar en pleno siglo XXI una imprenta tradicional, de las de antes, de las que los dueños originales se están jubilando y están tirando o dando al chatarrero los tipos de plomo con los que trabajaban, con los que componían esas horteradas de invitaciones de boda o esas maravillosas poesías. Pero bueno, no escribo más y os presento a la familia Plómez. Pero sería mentir si escribo que solo vamos a ser una imprenta, lo que realmente somos los Plómez es una asociación que buscamos que la composición con tipos móviles, ya sean de plomo o de madera, no muera con los ordenadores y con el offset. Por eso además de jugar y trabajar con esas herramientas obsoletas también vamos a dar cursos y procurar llevar y contagiar nuestra pasión por las letras a todo aquel que se acerque por nuestra casa.




Además de en nuestra web podéis ver las cosas que se nos ocurren en nuestro facebook o seguirnos en twitter. Y recordad:

martes, 5 de junio de 2012

Tipografía: Speak Low

Cuando actualicé mi portafolio comenté que iría hablando de trabajos que he ido haciendo pero de los que todavía no había escrito nada en el blog, pues ahora vamos a hablar de una tipografía que diseñé hace poco para el retorno de Javier Montesol al mundo del cómic. Esta tipo fue, al igual que Pinipleta, un encargo por parte de Sins Entido:

Clicad sin miedo para ver la imagen en alta.
Como con Pinipleta hice tres juegos de letras, esta vez de mayúsculas, para que se fueran rotando y aumentar así la sensación de rotulación manual. Además al ocuparme yo en esta ocasión de la rotulación también procuré que en aquellos momentos en los que había demasiado cerca varias palabras iguales que estuvieran escritas con glifos diferentes para añadir variedad y evitar de esa manera una sensación de uniformidad que al estilo de dibujo de Montesol no le pegaba nada.

House: patologías de la verdad

Estaba yo tranquilamente leyendo algunas noticias por Internet cuando voy y me encuentro la siguiente noticia:
Un médico español desvela las pifias del Dr. House
Le doy a leerla y resulta que es una pequeña noticia a cuenta de un libro sobre el medicucho ese que interpreta el papá de Stuart Little. ¿A cuento de qué puede resultar eso interesante para este blog? Bueno, es que el libro en cuestión es otro de los libros de la colección Pretextos de Dolmen que ha maquetado un servidor:
 
El libro está dividido en tres partes: la primera es una descripción de la serie y de su protagonista, tanto el actor como el personaje; la segunda es una resumen de todos los capítulos de las 7 temporadas que había en el momento de la escritura del libro; y la tercera, que es también la más breve, analiza los diagnósticos del doctor House y que ha sido la excusa para el artículo que he enlazado al principio.

jueves, 31 de mayo de 2012

Nuevo portafolio

Bueno, ya era hora pero más vale tarde que nunca. Llevaba desde que abrí el blog sin actualizar mi portafolio y aquí va el nuevo:




Y si queréis descargarlo darle a este enlace.

He añadido en este nuevo portafolio todas las tipos que he hecho desde entonces, bastantes de los cómics que he rotulado y muchos de los libros que he maquetado, pero obviamente no están todos los trabajos que he hecho porque sino sería bastante aburrido de ver.
Iré añadiendo al blog un poco más de información de algunos de los trabajos que he añadido pero de los que todavía no había hablado por aquí.