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martes, 5 de junio de 2012
Tipografía: Speak Low
Cuando actualicé mi portafolio comenté que iría hablando de trabajos
que he ido haciendo pero de los que todavía no había escrito nada en el
blog, pues ahora vamos a hablar de una tipografía que diseñé hace poco
para el retorno de Javier Montesol al mundo del cómic. Esta tipo fue, al igual que Pinipleta, un encargo por parte de Sins Entido:
Como con Pinipleta hice tres juegos de letras, esta
vez de mayúsculas, para que se fueran rotando y aumentar así la
sensación de rotulación manual. Además al ocuparme yo en esta ocasión de
la rotulación también procuré que en aquellos momentos en los que había
demasiado cerca varias palabras iguales que estuvieran escritas con
glifos diferentes para añadir variedad y evitar de esa manera una
sensación de uniformidad que al estilo de dibujo de Montesol no le
pegaba nada.
House: patologías de la verdad
Estaba yo tranquilamente leyendo algunas noticias por Internet cuando voy y me encuentro la siguiente noticia:
Un médico español desvela las pifias del Dr. House
Le doy a leerla y resulta que es una pequeña noticia a cuenta de un libro sobre el medicucho ese que interpreta el papá de Stuart Little. ¿A cuento de qué puede resultar eso interesante para este blog? Bueno, es que el libro en cuestión es otro de los libros de la colección Pretextos de Dolmen que ha maquetado un servidor:
El libro está dividido en tres partes: la primera es una descripción de la serie y de su protagonista, tanto el actor como el personaje; la segunda es una resumen de todos los capítulos de las 7 temporadas que había en el momento de la escritura del libro; y la tercera, que es también la más breve, analiza los diagnósticos del doctor House y que ha sido la excusa para el artículo que he enlazado al principio.
Un médico español desvela las pifias del Dr. House
Le doy a leerla y resulta que es una pequeña noticia a cuenta de un libro sobre el medicucho ese que interpreta el papá de Stuart Little. ¿A cuento de qué puede resultar eso interesante para este blog? Bueno, es que el libro en cuestión es otro de los libros de la colección Pretextos de Dolmen que ha maquetado un servidor:
jueves, 31 de mayo de 2012
Nuevo portafolio
Bueno, ya era hora pero más vale tarde que nunca. Llevaba desde que abrí el blog sin actualizar mi portafolio y aquí va el nuevo:
Y si queréis descargarlo darle a este enlace.
He añadido en este nuevo portafolio todas las tipos que he hecho desde entonces, bastantes de los cómics que he rotulado y muchos de los libros que he maquetado, pero obviamente no están todos los trabajos que he hecho porque sino sería bastante aburrido de ver.
Iré añadiendo al blog un poco más de información de algunos de los trabajos que he añadido pero de los que todavía no había hablado por aquí.
Y si queréis descargarlo darle a este enlace.
He añadido en este nuevo portafolio todas las tipos que he hecho desde entonces, bastantes de los cómics que he rotulado y muchos de los libros que he maquetado, pero obviamente no están todos los trabajos que he hecho porque sino sería bastante aburrido de ver.
Iré añadiendo al blog un poco más de información de algunos de los trabajos que he añadido pero de los que todavía no había hablado por aquí.
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martes, 7 de febrero de 2012
Relato - 2177
Para el relato de esta semana en el curso se nos pidió que"fuéramos auténticos".
¿Y eso cómo se hace? Buena pregunta, dado que yo considero que todos mis relatos han sido muy auténticos, muy fieles a mi manera de escribir y a mis obsesiones temáticas. Por eso mismo el relato que hice es uno de ciencia ficción en Marte, el escenario podría ser igualmente la Tierra pero al tener tan poco espacio el colocar al planeta Rojo de fondo ahorra muchas explicaciones.
Durante la clase y después de leer el cuento se llegó a las siguientes conclusiones sobre mí:
—Tengo una temática muy clara y le tiro al género siempre que puedo.
—Escribo con una voz entrañable (esta me hizo mucha gracia y jamás la habría pensado).
—Siempre meto diálogos, o casi siempre.
Mi idea para el relato era presentar un futuro completamente utópico gracias a los avances médicos que se aproximan pero a mitad me salió la vena un pelín más pesimista. Espero que les guste.
Una última cosa antes de empezar con el relato, a partir de ahora incluiré enlaces de descarga a archivos mobi y fb2:
ePub — mobi (kindle) — fb2 — PDF
La fiesta sigue, parece que la gente no se cansara nunca. A través de las ventanas puedo ver cómo nos vamos acercando al ascensor espacial, los pilotos verdes parpadean lánguidamente a través de los kilómetros de cable. Salgo al fresco, me sujeto en la barandilla y me giro para mirar el Olimpo, las luces de las ciudades tiznan de amarillo la falda de la montaña. En el cielo todavía se puede ver, cada vez más baja, una luz azul, la más brillantes de todas las estrellas, Tierra. Me entra un ataque de morriña, hace mucho que no lo piso. Escucho la puerta abriéndose detrás de mí y cómo la música del interior se escapa hasta el cielo marciano.
—Te he traído una copa.
—Gracias —digo mientras cojo el vaso que me ofrece mi nieta Julia—, estaba mirando Tierra.
—¿Si? Que raro que todavía no tengas un telescopio. Venga, imprimamos uno para poder verlo mejor.
—Déjalo, me gusta verlo con mis propios ojos…
—Como quieras —me dice mientras casi se pone de rodillas para poder darme un ligerísimo beso en la mejilla. Nunca me acostumbraré del todo a la altura de los nacidos en Marte.
Me deja solo y me pongo a pensar en lo paradójico de la frase “me gusta verlo con mis propios ojos”. No llevo la cuenta, pero creo que se trata de mi cuarto par, ya no son los ojos con los que nací y que me acompañaron hasta los 70, al igual que mi corazón me lo cambiaron hace tres años por sexta vez… Realmente no me queda ninguna parte del cuerpo sin cambiar o modificar. Es el precio por la eterna juventud, pero teniendo en cuenta que cada generación de órganos impresos es mejor que la anterior se trata de un precio realmente pequeño.
Un relámpago ilumina todo el cielo, sin nubes no sé que puede ser. Me giro y veo una enorme bola de fuego allí donde debería estar una de las carlingas del ascensor. Hago zoom y activo la realidad aumentada mientras alrededor de mi se arremolinan los invitados de la fiesta que salen a ver que está pasando. Justo en ese momento nos llega el sonido de la explosión atemperado por la distancia, pero aún así ensordecedor. La capa de información visual todavía no está actualizada, sigue diciendo «Carlinga b-14 - aprox. 15.000 inmigrantes a bordo. ¿Quiere saber más sobre la carga?»
Los gritos y murmullos alrededor mío no me dejan concentrarme. Reduzco mi percepción auditiva mientras busco alguna otra capa de información que sea útil. Entonces aparece con tanta fuerza que tengo que apagar todos mis sentidos y aun así los veo como unas letras en llamas en lo más profundo de mi consciencia.
«Los hijos de Adán reivindicamos la explosión de la Carlinga b-14. Sus ocupantes habían perdido el derecho a ser considerados seres humanos al escuchar al becerro de oro de Marte y sus blasfemias transhumanistas.»
A mi alrededor algunos no han sido tan rápidos en cerrar sus sentidos, los jóvenes siempre están con todas las capas abiertas al máximo, y les sangran los oídos y se convulsionan en el suelo. Lloro de impotencia mientras me arrodillo ante mi Julia y le sujeto la cabeza hasta que se le pasa.
—Abuelo… ¿qué ha sido eso?
—Fanáticos, otra vez fanáticos —le digo mientras me acuerdo de mi 24 cumpleaños y de la caída de unas torres por televisión. La risa se mezcla con las lágrimas mientras pienso en la triste ironía de que la historia se repita precisamente el 11 de septiembre en el que celebro mis 200 años.
¿Y eso cómo se hace? Buena pregunta, dado que yo considero que todos mis relatos han sido muy auténticos, muy fieles a mi manera de escribir y a mis obsesiones temáticas. Por eso mismo el relato que hice es uno de ciencia ficción en Marte, el escenario podría ser igualmente la Tierra pero al tener tan poco espacio el colocar al planeta Rojo de fondo ahorra muchas explicaciones.
Durante la clase y después de leer el cuento se llegó a las siguientes conclusiones sobre mí:
—Tengo una temática muy clara y le tiro al género siempre que puedo.
—Escribo con una voz entrañable (esta me hizo mucha gracia y jamás la habría pensado).
—Siempre meto diálogos, o casi siempre.
Mi idea para el relato era presentar un futuro completamente utópico gracias a los avances médicos que se aproximan pero a mitad me salió la vena un pelín más pesimista. Espero que les guste.
Una última cosa antes de empezar con el relato, a partir de ahora incluiré enlaces de descarga a archivos mobi y fb2:
ePub — mobi (kindle) — fb2 — PDF
La fiesta sigue, parece que la gente no se cansara nunca. A través de las ventanas puedo ver cómo nos vamos acercando al ascensor espacial, los pilotos verdes parpadean lánguidamente a través de los kilómetros de cable. Salgo al fresco, me sujeto en la barandilla y me giro para mirar el Olimpo, las luces de las ciudades tiznan de amarillo la falda de la montaña. En el cielo todavía se puede ver, cada vez más baja, una luz azul, la más brillantes de todas las estrellas, Tierra. Me entra un ataque de morriña, hace mucho que no lo piso. Escucho la puerta abriéndose detrás de mí y cómo la música del interior se escapa hasta el cielo marciano.
—Te he traído una copa.
—Gracias —digo mientras cojo el vaso que me ofrece mi nieta Julia—, estaba mirando Tierra.
—¿Si? Que raro que todavía no tengas un telescopio. Venga, imprimamos uno para poder verlo mejor.
—Déjalo, me gusta verlo con mis propios ojos…
—Como quieras —me dice mientras casi se pone de rodillas para poder darme un ligerísimo beso en la mejilla. Nunca me acostumbraré del todo a la altura de los nacidos en Marte.
Me deja solo y me pongo a pensar en lo paradójico de la frase “me gusta verlo con mis propios ojos”. No llevo la cuenta, pero creo que se trata de mi cuarto par, ya no son los ojos con los que nací y que me acompañaron hasta los 70, al igual que mi corazón me lo cambiaron hace tres años por sexta vez… Realmente no me queda ninguna parte del cuerpo sin cambiar o modificar. Es el precio por la eterna juventud, pero teniendo en cuenta que cada generación de órganos impresos es mejor que la anterior se trata de un precio realmente pequeño.
Un relámpago ilumina todo el cielo, sin nubes no sé que puede ser. Me giro y veo una enorme bola de fuego allí donde debería estar una de las carlingas del ascensor. Hago zoom y activo la realidad aumentada mientras alrededor de mi se arremolinan los invitados de la fiesta que salen a ver que está pasando. Justo en ese momento nos llega el sonido de la explosión atemperado por la distancia, pero aún así ensordecedor. La capa de información visual todavía no está actualizada, sigue diciendo «Carlinga b-14 - aprox. 15.000 inmigrantes a bordo. ¿Quiere saber más sobre la carga?»
Los gritos y murmullos alrededor mío no me dejan concentrarme. Reduzco mi percepción auditiva mientras busco alguna otra capa de información que sea útil. Entonces aparece con tanta fuerza que tengo que apagar todos mis sentidos y aun así los veo como unas letras en llamas en lo más profundo de mi consciencia.
«Los hijos de Adán reivindicamos la explosión de la Carlinga b-14. Sus ocupantes habían perdido el derecho a ser considerados seres humanos al escuchar al becerro de oro de Marte y sus blasfemias transhumanistas.»
A mi alrededor algunos no han sido tan rápidos en cerrar sus sentidos, los jóvenes siempre están con todas las capas abiertas al máximo, y les sangran los oídos y se convulsionan en el suelo. Lloro de impotencia mientras me arrodillo ante mi Julia y le sujeto la cabeza hasta que se le pasa.
—Abuelo… ¿qué ha sido eso?
—Fanáticos, otra vez fanáticos —le digo mientras me acuerdo de mi 24 cumpleaños y de la caída de unas torres por televisión. La risa se mezcla con las lágrimas mientras pienso en la triste ironía de que la historia se repita precisamente el 11 de septiembre en el que celebro mis 200 años.
martes, 17 de enero de 2012
Norah - diacríticos
¿Hay algo que distinga una buena tipografía de una mala? Hay muchas cosas que las distinguen pero quizá una de ellas sea el que la tipografía tenga incorporada los signos diacríticos de bastantes lenguas. A la hora de hacer algún diseño muchas veces nos hemos encontrado con que a una determinada tipo le faltaban las tildes y la "ñ". Los castellano hablantes tenemos pocos signos diacríticos pero hay otras lenguas que tienen muchísimos más, como el turco o el checo. La mayor dificultad que tiene un tipógrafo al hacer estos signos es que muchas veces se trata de signos no presentes en su lengua de origen, no tiene el ojo acostumbrado y eso ha menudo se nota en el dibujo del carácter.
Yo quiero añadir cuantos más signos mejor a mi tipografía Norah y desde la última entrada que le dediqué, la de presentación, he añadido unos cuantos. Me faltarían los signos de algunas lenguas africanas, de una lengua nórdica que hablan menos de 1000 personas y del vietnamita pero creo que esos de momento no los voy a hacer. Evidentemente no estoy contando los signos del cirílico o la grafía griega, para eso debería aprender nociones elementales de ruso, bulgaro y griego para poder hacerlo medio en condiciones. Bueno, aquí les adjunto una imagen de los diacríticos que llevo creados para mi tipografía con lo que cubro perfectamente casi todas las lenguas europeas con escritura latina.
P.D.: Ya le falta menos para colocarla en Myfonts pero antes quiero añadirle las versalitas, los números elzevirianos y los números en superíndice y subíndice.
Yo quiero añadir cuantos más signos mejor a mi tipografía Norah y desde la última entrada que le dediqué, la de presentación, he añadido unos cuantos. Me faltarían los signos de algunas lenguas africanas, de una lengua nórdica que hablan menos de 1000 personas y del vietnamita pero creo que esos de momento no los voy a hacer. Evidentemente no estoy contando los signos del cirílico o la grafía griega, para eso debería aprender nociones elementales de ruso, bulgaro y griego para poder hacerlo medio en condiciones. Bueno, aquí les adjunto una imagen de los diacríticos que llevo creados para mi tipografía con lo que cubro perfectamente casi todas las lenguas europeas con escritura latina.
P.D.: Ya le falta menos para colocarla en Myfonts pero antes quiero añadirle las versalitas, los números elzevirianos y los números en superíndice y subíndice.
miércoles, 11 de enero de 2012
El antifaz del guerrero
Después del libro sobre Vázquez los amigos de Dolmen Editorial me encargaron que hiciera la maquetación de un nuevo libro teórico sobre cómic, en este caso sobre el Guerrero del Antifaz.
Open publication - Free publishing - More diego matos
Cómo podéis ver en las páginas que cuelgo en mi cuenta Issuu para hacer la caja de texto me inspiré en los códices medievales buscando que la página recordará a estos libros. Sin embargo para la tipo volví a usar, como en el libro de Vázquez, una Rockwell light, tipo que, sin ser una Courier, puede recordar la escritura de máquina de escribir y que es tremendamente legible. En los títulos de los capítulos incluí una capitular florida para aumentar la sensación de "pasado idealizado" con el que jugué con la caja de texto.
Para más información sobre el libro os mando a la página de El Antifaz del Guerrero de Dolmen Editorial.
Cómo podéis ver en las páginas que cuelgo en mi cuenta Issuu para hacer la caja de texto me inspiré en los códices medievales buscando que la página recordará a estos libros. Sin embargo para la tipo volví a usar, como en el libro de Vázquez, una Rockwell light, tipo que, sin ser una Courier, puede recordar la escritura de máquina de escribir y que es tremendamente legible. En los títulos de los capítulos incluí una capitular florida para aumentar la sensación de "pasado idealizado" con el que jugué con la caja de texto.
Para más información sobre el libro os mando a la página de El Antifaz del Guerrero de Dolmen Editorial.
martes, 3 de enero de 2012
Relato - Cuento de Navidad
En el curso de escritura se nos pidió que, con un marcado toque lírico, escribiéramos un relato navideño. Con mi gusto por la historia y sabiendo que la Navidad es la adaptación cristiana de fiestas paganas anteriores se me ocurrió un relato en el que alrededor del fuego el chaman de una tribu prehistórica contaba la leyenda del origen de la celebración. Este relato cuenta con todos los elementos importantes de la Navidad, los importantes de verdad, con lo que no esperéis ver al niño Jesús, a los reyes Magos o al Doctor Who por aquí.
Aquí, como siempre, dejo los enlaces para descarga y tras ellos el relato completo.
ePub - PDF
Sentaos alrededor del fuego y dejad la comida que habéis traído para que todos la podamos saborear. Pero antes de empezar tenemos que recordar que celebramos hoy, tenemos que retroceder a un tiempo en el que algunos dicen que todavía éramos niños que andábamos a gatas, otros comentan que todavía no habíamos aprendido a cazar con nuestros hermanos los lobos pero en lo que todos están de acuerdo es que la claridad y la oscuridad, el Sol y la Luna, estaban en perfecto equilibrio. Cuando uno despertaba la otra se acostaba, uno iluminaba con su fuego la cueva celestial y la otra la tiznaba de hollín, y el hollín duraba tanto como el fuego, ninguno tenía prevalencia sobre el otro y el mundo era verde y los árboles no se desnudaban ni los osos dormían más de una noche.
Pero algo pasó que rompió el equilibrio, algo sucedió que alteró las corrientes de las alturas. No sabemos que fue. Para unos fue que la Luna vio al Sol reflejado en las aguas justo un momento antes de esconderse y se enamoró de él. Otros cuentan que una araña atrapó al Sol en sus redes. Y aún hay gentes que comentan que fue un murciélago que voló hasta la luna y le cantó al oído palabras que embelesan y la convenció de que no tenía que compartir el cielo. Fuera como fuera cada día la Luna salía un parpadeo antes forzando al Sol a esconderse un batir de alas de abeja más pronto. Y de esta manera, mientras aprendíamos a andar, el día fue haciéndose más corto, y muchas madres dieron a luz a niñas que a su vez se convirtieron en madres, hasta que se perdió la cuenta de cuantas madres había habido antes que ellas. Y así llegó un momento en el que el fuego del día solo fue capaz de alumbrar la bóveda durante apenas unos trinos, y la bóveda quedó siempre con una capa de hollín y el calor abandonó la tierra. La lluvia se convirtió en algo distinto, frío, que sepultaba la hierba con un manto blanco, las cigarras dejaron de cantar, la tristeza de los árboles les hizo abandonar sus vestidos y los osos no se despertaban de su sueño. Nosotros no nos hubiéramos dado cuenta de este cambio, pero teníamos las canciones que nos legaron los bisabuelos de los tatarabuelos de nuestros propios abuelos. Sabíamos que había algo mal en los cielos que hacía que los ríos se cubrieran con una roca helada que nos impedía pescar, que provocaba que desaparecieran los frutos de los árboles, y de que tuviéramos tanta comida como dientes un bebé.
Y así, nos fuimos buscando, nos fuimos juntando. Poco a poco todo aquel que tuviera una canción de cuando el cielo era azul se fue reuniendo alrededor de uno de los pocos árboles que conservó su vestido, y alrededor de ese árbol todos compartían su comida, el que nada tenía algo compartía, y el que mucho conservaba mucho cedía. Y alrededor del árbol limpiamos el suelo, e hicimos un fuego, y nos juntamos para comer los últimos alimentos, para darnos calor y algo de esperanza mientras veíamos que la oscuridad era total y el Sol hacia mucho que ya no salía. Y todos cantaron, todos cantamos, con una sola voz una canción de cuando el cielo era azul.
Y algo ocurrió, no sabemos que es lo que fue. Algunos dicen que nuestras canciones llegaron hasta la Luna que se dio cuenta de que el murciélago la había engañado. Otros cuentan que llegaron hasta el Sol y así pudo romper la telaraña que lo atrapaba. Y aún otros que susurran que la Luna comprendió, gracias a los cánticos, que su amor por el Sol era imposible y tenía que dejarlo marchar. Lo que si sabemos es que apareció un agujero en el hollín que dejó pasar una luz muy brillante, que no era la Luna y no era el Sol pero que anunciaba un cambio, y poco a poco el hollín fue desapareciendo, y nuestras canciones se enmudecieron ante el canto del gallo y el Sol renació.
Y ahora el equilibrio es otro, los días se van haciendo más largos mientras el Sol escapa de su amante, o de la tela de la araña. Pero llega un momento en que la Luna vuelve a escuchar al murciélago y los días vuelven a acortarse hasta casi desaparecer. Y, por eso, durante las noches más largas, nos juntamos todos alrededor del árbol que no se desnuda, compartimos nuestra comida y cantamos a la espera de que el Sol renazca. Pero esta vez sabemos que lo hará porque ahora hay estrellas que anuncian su regreso.
Aquí, como siempre, dejo los enlaces para descarga y tras ellos el relato completo.
ePub - PDF
Sentaos alrededor del fuego y dejad la comida que habéis traído para que todos la podamos saborear. Pero antes de empezar tenemos que recordar que celebramos hoy, tenemos que retroceder a un tiempo en el que algunos dicen que todavía éramos niños que andábamos a gatas, otros comentan que todavía no habíamos aprendido a cazar con nuestros hermanos los lobos pero en lo que todos están de acuerdo es que la claridad y la oscuridad, el Sol y la Luna, estaban en perfecto equilibrio. Cuando uno despertaba la otra se acostaba, uno iluminaba con su fuego la cueva celestial y la otra la tiznaba de hollín, y el hollín duraba tanto como el fuego, ninguno tenía prevalencia sobre el otro y el mundo era verde y los árboles no se desnudaban ni los osos dormían más de una noche.
Pero algo pasó que rompió el equilibrio, algo sucedió que alteró las corrientes de las alturas. No sabemos que fue. Para unos fue que la Luna vio al Sol reflejado en las aguas justo un momento antes de esconderse y se enamoró de él. Otros cuentan que una araña atrapó al Sol en sus redes. Y aún hay gentes que comentan que fue un murciélago que voló hasta la luna y le cantó al oído palabras que embelesan y la convenció de que no tenía que compartir el cielo. Fuera como fuera cada día la Luna salía un parpadeo antes forzando al Sol a esconderse un batir de alas de abeja más pronto. Y de esta manera, mientras aprendíamos a andar, el día fue haciéndose más corto, y muchas madres dieron a luz a niñas que a su vez se convirtieron en madres, hasta que se perdió la cuenta de cuantas madres había habido antes que ellas. Y así llegó un momento en el que el fuego del día solo fue capaz de alumbrar la bóveda durante apenas unos trinos, y la bóveda quedó siempre con una capa de hollín y el calor abandonó la tierra. La lluvia se convirtió en algo distinto, frío, que sepultaba la hierba con un manto blanco, las cigarras dejaron de cantar, la tristeza de los árboles les hizo abandonar sus vestidos y los osos no se despertaban de su sueño. Nosotros no nos hubiéramos dado cuenta de este cambio, pero teníamos las canciones que nos legaron los bisabuelos de los tatarabuelos de nuestros propios abuelos. Sabíamos que había algo mal en los cielos que hacía que los ríos se cubrieran con una roca helada que nos impedía pescar, que provocaba que desaparecieran los frutos de los árboles, y de que tuviéramos tanta comida como dientes un bebé.
Y así, nos fuimos buscando, nos fuimos juntando. Poco a poco todo aquel que tuviera una canción de cuando el cielo era azul se fue reuniendo alrededor de uno de los pocos árboles que conservó su vestido, y alrededor de ese árbol todos compartían su comida, el que nada tenía algo compartía, y el que mucho conservaba mucho cedía. Y alrededor del árbol limpiamos el suelo, e hicimos un fuego, y nos juntamos para comer los últimos alimentos, para darnos calor y algo de esperanza mientras veíamos que la oscuridad era total y el Sol hacia mucho que ya no salía. Y todos cantaron, todos cantamos, con una sola voz una canción de cuando el cielo era azul.
Y algo ocurrió, no sabemos que es lo que fue. Algunos dicen que nuestras canciones llegaron hasta la Luna que se dio cuenta de que el murciélago la había engañado. Otros cuentan que llegaron hasta el Sol y así pudo romper la telaraña que lo atrapaba. Y aún otros que susurran que la Luna comprendió, gracias a los cánticos, que su amor por el Sol era imposible y tenía que dejarlo marchar. Lo que si sabemos es que apareció un agujero en el hollín que dejó pasar una luz muy brillante, que no era la Luna y no era el Sol pero que anunciaba un cambio, y poco a poco el hollín fue desapareciendo, y nuestras canciones se enmudecieron ante el canto del gallo y el Sol renació.
Y ahora el equilibrio es otro, los días se van haciendo más largos mientras el Sol escapa de su amante, o de la tela de la araña. Pero llega un momento en que la Luna vuelve a escuchar al murciélago y los días vuelven a acortarse hasta casi desaparecer. Y, por eso, durante las noches más largas, nos juntamos todos alrededor del árbol que no se desnuda, compartimos nuestra comida y cantamos a la espera de que el Sol renazca. Pero esta vez sabemos que lo hará porque ahora hay estrellas que anuncian su regreso.
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